Biografía
Orígenes
Heréndira de Jesús Cárdenas Flores nació el 6 de abril, en Culiacán, Sinaloa, México, la mayor de 3 hermanos--una hermana y un varón. Desde su nacimiento venía marcada por lo extraordinario, ya que fue la única sobreviviente de un parto múltiple de cuatrillizos. Su supervivencia se considera providencial, ya que por su bajo peso y nacimiento prematuro (2.75 libras ó 1,250 gramos, y 30 semanas de gestación) el pronóstico era reservado. Después de 48 horas, era la única que aún luchaba por su vida bajo cuidado médico intensivo. Era la primera vez que sucedía un alumbramiento de esta índole (2 niños y 2 niñas, mono vitelinos) en los casi 20 años de operación de ese hospital. Por consiguiente, las autoridades superiores tomaron el caso como algo especial.
Ese estado de incertidumbre causó una angustia indecible en sus padres. Ocho meses antes habían sufrido la amarga experiencia de perder su primer bebé. Ahora, acababan de perder a tres de sus cuatrillizos. El papá no profesaba ser cristiano; era apenas un creyente nominal. Sin embargo, la angustia le hizo echar mano a la poca fe que profesaba y se arrodillo, y oró así: “Señor, si tú nos la dejas, ella llevará tu nombre en honor y gratitud a ti.” Y Dios en su gran bondad contestó esa oración. Permitió que la bebé continuara progresando satisfactoriamente y mejorando en su crecimiento. Unas 10 semanas después le dieron de alta, recomendando que se le brindara un trato especial. Todo se desarrolló sin problemas bajo el tierno cuidado maternal. Unos días después fue llevada a la oficina del registro civil donde se cumplió la promesa hecha. Quedó registrada con el nombre de Heréndira de Jesús, en honor a su madre y su médico sanador, nuestro Señor Jesús. ¡A Él sea la honra y la gloria!
Crecimiento
Después de esa experiencia traumática, recuperó peso y estatura rápidamente. Aunque aún era manifiesto su naturaleza de bebé prematuro, los síntomas de peligro cada día eran menores. Su primer año de vida estuvo colmado de visitas médicas y abundantes dosis de cariño y mimos familiares. Desde luego, ¡cada vez aumentaban la frecuencia y cantidad de sus biberones! Cuando cumplió su primer año, se le festejó a la preciosa nena.
A partir de ahí, se convirtió en una bebe inquieta y normal. Sus características principales constaban de captar e imitar gestos con notable capacidad, y explorar su mundo—léase, tocar todo. Como resultado de esas exploraciones, quebró lámparas costosas, derribó arbolitos navideños y cometió una que otra travesura más. Sin embargo, por la gracia con que lo hacía y su condición de niña milagro, se le toleraba con resignación. Rara vez se le censuró o reprendió autoritariamente. Eso sin duda contribuyó a que forjara el carácter suelto, inquieto y desinhibido que la habría de caracterizar hasta hoy.
Niñez y dotes artisticos
Al cumplir los 3 años de edad, ya era una “consumada” comunicadora. Su padre poseía un equipo modular con sistema de grabación, el cual utilizaba junto con ella para simular entrevistas televisivas. Éstas causaron en Heréndira una influencia muy marcada. Desde esa edad, el tener un micrófono en la mano para hacer grabaciones vino a ser para ella algo común y cotidiano. Inclusive, el micrófono le resultó muy “útil” para entrevistar a Érika, su hermanita de dos años de edad que apenas comenzaba a articular palabras. En este período de prácticas continuas, Dios la estaba preparando para un suceso posterior, el cual daría dirección especial a su vida.
Sus inicios en el canto
Poco antes de cumplir los 4 años de edad, sus padres conocieron y aceptaron el mensaje de Jesús, integrándose a la familia de Dios en el seno de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Guamúchil, Sinaloa. Su padre, quien también posee dones artísticos y del canto, pronto empezó a participar en actividades de alabanza. Acompañado con su guitarra o con pistas musicales, recibio el reconocimiento de los dirigentes de su congregación. Poco tiempo después lo nombraron director de canto. El ejemplo de su padre cantando al frente, inspiró a Heréndira. Tan pronto aprendió sus primeros coritos, comenzaron sus presentaciones al frente del público. Cantaba acompañada por su padre tocando su guitarra. Después cantaba con pistas musicales, mostrando a esa temprana edad un sorprendente acoplamiento de voz y entonación. ¡Esto marcó el inicio de su carrera artística!